miércoles, 7 de enero de 2015

CARTA AL HOSPITAL DE AVILA


Hace más de un año escribí esta carta al Hospital de Nuestra Señora de Sonsoles, Ávila, con motivo del trato recibido durante nuestra estancia alli por una noche. Más de un año después de haberla enviado: por email, fax y correo postal, sigo sin respuesta... También he de decir que cuando hablé con ellos por teléfono para que me facilitasen una dirección a la que mandar la queja, no dejaron de ponerme pegas y darme evasivas y me costó muchas llamadas conseguir una dirección a la que escribir... debe se que no les importa lo más mínimo el respeto por la lactancia materna...
 


A la atención de la Gerencia del Hospital de Nuestra Señora de Sonsoles, Ávila:

Les escribo en relación al día 23 de agosto de 2013, día en que tuve que pernoctar en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles, debido a que mi hija pasó una noche en observación.

Ante todo, dar las las gracias por su atención, y por los cuidados del personal sanitario, que estuvieron muy pendientes de que mi hija estuviera bien.

También quería hablarles de un par de aspectos que me chocaron. En cuanto al tema de la lactancia. Creo que en un hospital donde se debe velar por la salud de los lactantes (y de todos en general, pero dado que ni hija tiene 10 meses me centraré en ese periodo evolutivo), no se deberían escuchar comentarios por parte de los profesionales como los que me dijeron a mí. Mi hija ingresó por una caída desde aproximadamente un metro y pico de altura y posterior perdida de conocimiento, afortunadamente todo se quedó en un susto. Ese día, después de todo esto, mi hija tenía lo que cualquier adulto podría llamar “un día raro”, y no tenía mucha hambre; cuando le trajeron la cena, una auxiliar de enfermera (que no conoce en absoluto el historial de mi hija, cómo es nuestra lactancia, ni sus hábitos alimenticios), nos preguntó qué había cenado, le dijimos que media pera, y su respuesta fue “¿y tienes 10 meses ya? Pues con el pecho no basta, dile a tus papis que vas a tener anemia”, nosotros le respondimos muy educadamente, que ese día en concreto no se encontraba muy bien, y que era normal que tuviese menos apetito que otros días, había sido un día muy agitado y con un buen susto (tampoco terminamos de entender porqué se dirigía a nuestra hija para hablar con nosotros); ella siguió insistiendo en que con la teta no valía, que no era forma de alimentar a un bebé, hasta que se cansó de insistir. Rato después, me dijo “eres una esclava” refiriéndose a que seguía dando el pecho. Creo que el personal sanitario profesional de un hospital no debe hacer semejantes JUICIOS VALORATIVOS, sobre todo siendo completamente erróneos. Poco después, otra enfermera entró mientras amamantaba a mi hija y me dijo “uy! Las estás malcriando, no le des la teta como chupete”. A lo largo de la tarde se repitieron varios episodios de este estilo, que no voy a repetir puesto que mi objetivo no es que nadie se lleve una reprimenda, si no que se cambien las cosas.

Por supuesto que todo el mundo puede tener su opinión sobre la lactancia; me parece muy respetable que algunas madres elijan dar el biberón, tengo amigas que lo hacen y lo respeto, aunque no sea la opción que yo he elegido. Lo único que pido es respeto para las que no lo hacemos, y un poco de (in)formación para el personal sanitario. Insinuarme que soy culpable de que mi hija tenga anemia, porque “con la teta no basta” no es profesional; y si esta profesional estuviera formada en lactancia, no lo diría, como tampoco el comentario de que estoy malcriando a mi hija porque le doy el pecho o que soy una esclava por amamantar.

Supongo que no hace falta que lo recuerde, pero respecto a la lactancia materna en este periodo evolutivo la OMS dice

(a partir de los seis meses se recomienda) continuar con la lactancia materna, junto con alimentos complementarios apropiados, hasta los dos años de edad o más.

La Academia Americana de Pediatría también va en la misma linea
(a partir de los seis meses se recomienda) continuar con la lactancia materna, incorporando los alimentos complementarios, continuando con la lactancia materna durante un año o más, según deseen madre e hijo.

Y la Asociación Española de Pediatría, que es la que más interesa en este caso, supongo, reza

Continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los dos años o más, mientras madre e hijo lo deseen.1

Podría seguir citando otros comités de expertos, pero creo que no hace falta. Todos los organismos mundiales coinciden en que la leche materna debe suponer un peso muy importante desde los seis meses hasta los dos años aproximadamente. Y se van introduciendo alimentos complementarios, es decir, que complementan la fuente principal de alimento y nutrientes que es la leche materna. Los bebés con una lactancia bien establecida, fuerte (que dudo mucho que alguien llegue a los 10 meses amamantando si no tiene una lactancia bien establecida) obtienen los nutrientes y alimento que necesitan a partir de la leche materna. Cada niño necesita una cantidad de comida u otra (igual que los adultos no todos comemos lo mismo) en función de su fisiología, su complexión y del volumen de leche que toma2.


Respecto a la teta como chupete, simplemente recordar que el chupete se inventó para sustituir a la teta. Y como dice Casilda Rodrigañez, lo preocupante no es que la tetina sea de plástico, si no el cuerpo que falta detrás. Yo he optado (como cada vez más madres empiezan a hacer hoy día, y más pediatras a recomendar, incluso ustedes tienen en la puerta de la sala de lactantes un cartel sobre lactancia materna en que lo desaconsejan) por no darle chupete, le he encontrado muchos inconvenientes, y creo que si puedo darle a mi hija el pecho, que es lo que se sustituye por el chupete, no tengo porque darle el chupete (a parte de todos los inconvenientes que tiene), a este respecto la OMS dice

Los chupetes se usan en todo el mundo, y con frecuencia los profesionales de salud y el público en general creen que son inofensivos e incluso necesarios y beneficiosos para el desarrollo del lactante (Victora y cols.,1997). Algunos piensan que los biberones con tetina son el único método de alimentación alternativo cuando el bebé no puede tomar pecho directamente. Sin embargo, tanto los chupetes como las tetinas pueden ser perjudiciales, pues transmiten infecciones, reducen el tiempo de succión en el pecho interfiriendo con la lactancia a demanda, y posiblemente alteran la dinámica oral. (…) El uso de tetinas y chupetes en las maternidades transmite la impresión de que los profesionales sanitarios los consideran seguros, aumentando la probabilidad de que los padres los introduzcan o los sigan usando. Su uso debería ser minimizado, y completamente evitado si es posible, para dejar de transmitir mensajes contradictorios a las familias3
.

Creo que un hospital tiene muchas formas de facilitar la lactancia materna (sin obligar ni hacer sentir mal a las madres que optan por la artificial). Una que se me ocurre es que cuando tenga que ingresar un bebé lactante se le facilite poder dormir con su madre en la misma cama, para poderle dar el pecho por la noche. Otra sería formar en lactancia materna al personal sanitario que trabaja en pediatría. Hay numerosos cursos sobre lactancia materna, desde poder ser IBCLC, reconocido a nivel internacional, hasta pequeños cursos destinados a que profesionales (matronas, enfermeras pediátricas etc) se puedan formar de cara a sus trabajos. Todo esto viene avalado por un documento de la Organización Mundial de la Salud, “Los diez pasos hacia una lactancia feliz natural”, cuyos destinatarios son los hospitales y las maternidades, y que explica cosas como esta

Es preciso aumentar los conocimientos, pero también las habilidades,
o no será posible llevar los conocimientos a la práctica. También es necesario cambiar las actitudes que constituyen un obstáculo para la promoción de la lactancia. Entre dichas actitudes están la presunción de que los profesionales de salud lo saben todo; la creencia de que no hay diferencias importantes entre la lactancia materna y la artificial; la resistencia a dedicar tiempo del personal al apoyo a la lactancia, y la negación del impacto de la información incoherente o errónea. Los agentes de salud pueden socavar la confianza de la madre, por ejemplo al criticar o dudar de forma implícita de la cantidad de leche que tiene la madre4

Creo que es muy importante que el personal sanitario de un hospital esté formado en este tema; el tipo de comentarios y juicios que nos hicieron pueden destrozar una lactancia de la noche a la mañana. Yo tengo muy claro lo que hago, el porqué y me formo constantemente para ello. Pero puede que haya otras mamás que no lo tengan tan claro o que no tengan tanta información, y si un profesional sanitario, en el que ellas confían les dice esto... conozco muchos casos de mamás que han dejado el pecho por algo así, y es una pena. Sobre todo teniendo en cuenta que se ve que hay intención de conseguirlo, en la puerta misma de la sala de observación de lactantes hay un cartel con consejos para la lactancia, que sigue los pasos que recomienda la OMS (habla de lactancia a demanda, sin horarios, sin restricciones, sin chupetes, hasta que la madre y bebe quieran...) sería una pena que se quedase en eso, en un cartel y no llegase más lejos.

Para finalizar, quería volver a darles las gracias por su atención, e insistir en que mi objetivo no es que nadie “se lleve una bronca” sino que el hospital invierta en lactancia materna, que es lo mismo que invertir en salud para nuestros hijos.

Atentamente

Teresa Sanjurjo Navarro

Quería añadir una cosa que no digo en la carta; obviamente no había posibilidad de que yo durmiese con ella; para ella había una especie de cuna-prisión y para mí un sillón (su padre tuvo que dormir en el coche, hasta que se escapó y se coló a escondidas para estar con nosotras, que estábamos absolutamente solas en la sala de lactantes), les pedí varias veces esa posibilidad porque ella no había dormido nunca sola sin mí, y ese no era el mejor día para empezar, y dado que estaba en observación (y la observación la hacía yo, no ellxs), y no era nada más grave... se negaron en rotundo; así que cogí el colchón de su cuna, lo puse en el sueloy me acosté sobre una manta a su lado. Cuando entraron las enferemeras del turno de noche para tomar la tensión, se RIERON DE MÍ, y hicieron referencia con varios comentarios a mi forma de malcriar a mi hija por dormir con ella.

1http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/recomendaciones-sobre-lactancia-materna-comite-lactancia-materna
2BASULTO, J. Se me hace bola
3WHO, Pruebas científicas de los diez pasos hacia una lactancia feliz natural, División de Salud y Desarrollo del Niño, 1998, p. 75
4Ib idem p.22

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