lunes, 2 de febrero de 2015

ADIOS A LOS PAÑALES

El pasado 30 de diciembre dijimos adios a los pañales! 
Un paso más hacia la independecia. Un paso más en su adquisición de autonomía. 
Arántzazu se despertó y dijo: "no quiero pañal, quiero bragas!", así con esa contundencia y seguridad.... así que lavé el último pañal y cogimos unas bragas que tenía (menos mal jeje).





Este mes ha sido toda una experiencia, y sobre todo un gran aprendizaje... no solo de Arántzazu, sino sobre todo NUESTRO.
Hemos aprendido sobre la paciencia, sobre nuestras limitaciones como padres, nuestras taras personales, sobre lo que significa respetar los ritmos y tiempos de lxs pequeñxs...

Y ha sido más complicado de lo que me esperaba... durante estos dos años he visto varias veces anuncios de talleres sobre el control de esfínteres, sobre cómo quitar el pañal a los bebes... y siempre pensé que no era necesario... que sólo hacía falta respetar a lxs bebés y acompañarles en esa toma de decisiones, en ese camino de pequeños pasos hacia la autonomía...

No es que piense que haya que hacerse un taller... pero sí que pienso que es más complicado de lo que parece... jeje

Para empezar la logística: hay que tener un buen número de bragas, pantalones, leotardos, calcetines, zapatillas de respuesto... sobre todo si tu hijx decide que se quita el pañal en pleno invierno (y viviendo en el campo!)

Pero más allá de eso... hay que ejercitar profundamente la paciencia y el amor. Desde la empatía, tratando de ponernos en su lugar, desde mirar a sus ojos cuando se hace pis encima y no enfadarte porque le has cambiado 5 veces en una mañana.... Desde intentar sentir cómo se van sintiendo nuestrxs pequeñxs con estos hitos evolutivos; su frustación cuando se mojan, cuando no llegan... y su alegría cuando hacen pis en el orinal o en el vater... esto es lo que más me ha costado ver, pero por lo que estoy más agradecida... de haber empezado a aprender a intentar ponerme más en su lugar... y de acompañarla para que esa frustación pase de la forma más sana posible; y sobre todo intentar que ella no se sienta frustrada por mis reacciones, que mis reacciones no la hagan sentir mal... porque no está mal que se haga pis encima las veces que haga falta...y eso es lo que he tratado de hacerle entender, con mis palabras, pero sobre todo con mi actitud y mis actos.

No voy a decir que haya sido fácil... tampoco ha sido dificil... lo más complicado (y lo más enriquecedor también) ha sido el aprendizaje que me llevo yo dentro. La nueva visión, la nueva forma de entender a mi pequeña, de acompañarla... y no diré que no he perdido la paciencia, o que alguna palabra se me ha escapado... alguna vez me ha pasado (aunque siempre con un perdón y un abrazo después); pero lo que me llevo es haber acompañado a mi pequeña desde el amor y el respeto en una momento muy importante para ella.

Me ha hecho descubrirme mis sombras, mis taras (como mi tonta manía de la limpieza, de que vaya con este pantalón que me encanta, aunque a ella le da igual, valorar las cosas de otra forma...) pero también mis luces...

Gracias Arántzazu por este aprendizaje... y por ayudarme a limar mis frustaciones, mis inseguridades, mis rarezas y las cosas que no tienen sentido; por ayudarme a cuestionarme, por aumentar mi paciencia, mi capacidad para ponerme en tu lugar y tratar de entender y sentir qué estás sintiendo, cómo vives las cosas... es un camino que recorremos juntas, y cada cosa que vivimos me ayuda a ahondar en estos aspectos, de mis sombras y de mis luces...

Te quiero

 

Al fin y al cabo, lxs niñxs no nacen con un pañalbajo el brazo; es una necesidad que les creamos nosotrs porque nos hace la vida más fácil... pues respetemos su momento para deshacerse de esta necesidad...

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