miércoles, 6 de mayo de 2015

#MAMANOTEESCONDAS

He visto esta iniciativa y me ha encantado.

Todo es poco para normalizar la lactancia materna. Llevo dando el pecho a mi hija más de 2 años y medio (y espero seguir mucho tiempo más si ella quiere, que de momento parece que sí...) y ahora cuando nazca el bebé... veremos cómo se nos da la lactancia en tandem (estoy convencida de que bien, tengo muchas ganas de dar la teta a lxs dos).


Desde antes de quedarme embarazada tenía muy claro que quería dar el pecho a mi hija, y todo el tiempo que ambas quisiésemos. Cuando estaba embarazada ya me decían mis amigas que lo más probable es que necesitase biberón porque normalmente las madres no tenemos suficiente leche (no sé entonces cómo hemos llegado hasta aquí, jeje)... hoy día todavía se sorprenden de que nunca haya utilizado un biberón y de que siga dando el pecho y de que siga teniendo leche (sobre todo el embarazo les descuadra).

Nunca me han echado de ningún restaurante o centro comercial (no voy casi nunca así que no les doy oportunidad). Pero sí que me he sentido juzgada en multitud de ocasiones, sobre todo ahora que Arántzazu tiene "cierta" edad. 

El otro día iba con mi hermana en el metro y parece ser que las dos mujeres que se sentaban a nuestro lado nos estuvieron mirando todo el rato, haciendo gestos reprobando nuestra conducta e intentando adivinar cual sería la edad de mi hija... si las hubiera escuchado yo les hubiera respondido... pero fue mi hermana quien lo escucho y me lo contó después... resulta curioso... si hubiera sido un biberón lo que tenía mi hija en la boca no hubiera habido ningún reproche ni ninguna conversación en torno a mi conducta.


Estamos tan embebidxs de la cultura del biberón  y la lactancia artificial que nos sorprende e incluso nos ofende ver mujeres dando el pecho libremente por la calle, en sitios públicos, en restaurantes... vamos, en todas partes que no sean nuestra casa.

 ¿por qué doy la teta? porque me gusta, nos gusta. No la doy porque lo diga la OMS o la AEP  (que de echo lo dicen). Disfrutamos muchísimo, es una forma de vincularnos, de querernos y de demostrarnos todo ese amor. Es su consuelo, es su refugio... es tantas cosas... todo lo que necesita en un "chupito" como me dice muchas veces. Y encima de todo eso, resulta que la leche materna es áltamente beneficiosa para los bebés, y no solo para los bebés pequeñitos, si no también para los bebes más grandes... no hay estudios que demuestren los perjuicios de la lactancia a demanda "prolongada"... pero sí muchos que demuestran los riesgos y perjuicios de la leche artificial... y yo no voy mirando mal a las mamás que dan el biberón... las respeto profundamente porque cada una tiene sus necesidades y sus circunstancias. Además es parte de mi sexualidad, ¿porqué habría de esconderla o reprimirla?

Y por esto no pienso esconderme jamás para dar el pecho a mis hijxs. Estoy cansada de las miradas, de los dedos señalando... pero el amor que surge cada vez que doy el pecho es mucho mayor, y mi lucha por la lactancia materna se convierte en activismo político: una actividad reproductiva, no productiva, que no deja espacio a los mercados y al lucro, que fomenta relaciones de afecto y apego seguro, que paraliza una industria creciente y abrasiva que somete la salud de nuestrxs hijxs al afán de lucro, sin importar qué o quién se lleven por delante.

Sigamos amamantando a nuestrxs hijxs donde queramos... no nos escondamos, pues les transmitimos a ellxs un mensaje erróneo, si sus madres se esconden para hacer lo más natural del mundo, para un acto de amor tan grande ¿qué pensaran? ¿qué percibirán???

Sigamos luchando por la lactancia materna!

#mamanoteescondas


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